Llega la factura, la miras, y la cifra no cuadra con lo que creías que estabas consumiendo. Pasa más de lo que parece, y no siempre es porque uses más luz: a veces el problema es la potencia contratada, un aparato en mal estado o simplemente que la tarifa que tienes no encaja con tus hábitos.
Antes de llamar a la comercializadora a quejarte, merece la pena entender de qué está compuesta la factura y dónde puede estar el problema.
De qué está hecha tu factura
La factura de la luz en España tiene dos partes principales:
Término de potencia
Pagas por tener la luz conectada, independientemente de lo que consumas. Es como el abono de un servicio: si contratas 3,45 kW, pagas por esos 3,45 kW todos los días, aunque no enciendas ni una bombilla.
El término de potencia se calcula en euros por kW contratado y día. Con una tarifa regulada (PVPC), el precio lo fija el gobierno; con una tarifa del mercado libre, lo pactas con tu comercializadora.
Término de energía
Pagas por lo que realmente consumes, medido en kWh. Aquí es donde influye cuántos aparatos tienes encendidos y cuánto tiempo. Si tienes PVPC, el precio varía por horas (más caro en punta, más barato en valle). Si tienes tarifa fija, pagas siempre lo mismo por kWh.
Otros conceptos
Impuesto sobre la electricidad (5,11%), alquiler del contador (si no eres propietario), y el IVA (21%). Estos son fijos y no los puedes reducir.
Primer paso: revisa la potencia contratada
Una de las causas más frecuentes de facturas altas es tener más potencia contratada de la necesaria. Si tienes 5,75 kW contratados pero raramente usas más de 3,45 kW, estás pagando por potencia que no aprovechas.
Consulta en tu factura qué potencia tienes contratada y compárala con lo que sueles usar. El ICP (Interruptor de Control de Potencia) del contador salta cuando superas la potencia contratada: si nunca te salta, probablemente puedas bajar la potencia contratada y ahorrar en el término fijo.
Ojo: bajar la potencia tiene sentido si de verdad no la usas. Si tienes coche eléctrico, bomba de calor o vitrocerámica y horno simultáneos, necesitas la potencia suficiente para no quedarte sin luz.
Cómo identificar qué consume más
El método rápido: el contador
Ve al contador y mira cuántos kWh marca. Apaga todos los aparatos que puedas (pero deja el frigorífico). Si el contador sigue avanzando con todo apagado, tienes un consumo oculto: puede ser un aparato en standby con fuga, el termo eléctrico, o el router.
Enchufe inteligente con medición de consumo
Los enchufes inteligentes que miden consumo en tiempo real (los hay desde 10-15 euros) son la forma más fácil de identificar qué aparato consume qué. Conecta el sospechoso durante 24 horas y ya tienes el dato exacto.
Los grandes consumidores habituales
Estos son los aparatos que más impacto tienen en la factura:
Calefacción y climatización: Un radiador eléctrico de 1.500 W encendido 8 horas al día consume 12 kWh. A 0,15 €/kWh, son 1,80 € al día, 54 € al mes. Si tienes varios radiadores, suma.
Termo eléctrico: Dependiendo del tamaño y del estado del aislamiento, un termo puede consumir entre 100 y 200 kWh al mes. Si es antiguo y el aislamiento está deteriorado, el termostato trabaja más para mantener la temperatura y el consumo se dispara.
Electrodomésticos con resistencia: Horno, secadora, lavavajillas en modo calor. No es que sean malos: es que transforman electricidad en calor, y eso consume mucho. Usarlos en horario valle (si tienes discriminación horaria) puede reducir significativamente su coste.
El frigorífico antiguo: Un frigorífico de hace 15-20 años puede consumir el doble que uno actual con clasificación A+++. Si tienes uno así y lleva mucho tiempo funcionando, su consumo puede ser una parte importante de tu factura anual.
Standby y cargadores: Individualmente son pequeños, pero un televisor en standby, un router, varios cargadores conectados sin dispositivo… sumados y multiplicados por 8.760 horas al año, pueden representar 50-80 kWh anuales. No es mucho, pero no es nada tampoco.
Cuándo el problema no es el consumo sino la instalación
Hay casos en que la factura alta no responde a hábitos de consumo sino a un problema en la instalación:
- Fuga de corriente: Una instalación con fuga permanente (un electrodoméstico averiado, un cable deteriorado) puede estar enviando corriente a tierra de forma continua. Esa corriente se mide y se factura.
- Contador averiado o mal programado: Es poco frecuente, pero ocurre. Si sospechas que el contador no mide bien, puedes solicitar a la distribuidora una verificación. Tienen obligación de hacerla.
- Tarifa incorrecta: Algunas personas están en PVPC sin saber que consumen más en horas punta, y una tarifa fija o con discriminación horaria diferente les encajaría mejor.
Un cambio que sí puedes hacer hoy
Si tienes PVPC (tarifa regulada), desplaza el uso de los grandes consumidores al horario valle: de 00:00 a 08:00 todos los días, más fines de semana y festivos completos. Programar la lavadora, el lavavajillas o la carga del coche para esas horas puede reducir el coste de energía entre un 30 y un 50 % en esos aparatos.
Si tienes tarifa de mercado libre con precio fijo, esa distinción no existe: pagas lo mismo a cualquier hora.
Si después de revisar todo esto la factura sigue sin tener explicación, puede merecer la pena una revisión de la instalación para descartar fugas o problemas en el sistema. En Electrotrama hacemos diagnósticos de instalación que incluyen medición de aislamiento y verificación del cuadro eléctrico.